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LA CONFIANZA Y EL TELETRABAJO

06/07/2020

LA CONFIANZA Y EL TELETRABAJO

Emilio Moraleda
Emilio Moraleda
Presidente Ejecutivo de Talento-EPHOS. Expresidente de Pfizer.

Por razones bien conocidas el teletrabajo ha pisado el acelerador de manera sorpresiva en los últimos cien días. Nadie esperaba, ni imaginaba que trabajar a distancia pudiera ser tan habitual y tan eficiente. Como dice el refrán ‘Hemos hecho de la necesidad, virtud’.

No me pararé a analizar muchos de los beneficios demostrados del teletrabajo: conciliación familiar, ahorros de tiempo, de transporte y de contaminación. Y algunos más.

Ya sabemos que el teletrabajo cien por cien no es recomendable ni siquiera posible en muchos casos. Pero es cierto que se ha evidenciado como una fórmula de trabajo eficaz que se ha instalado en todas las culturas y geografías del planeta gracias a que las tecnologías tienen un alcance global y cada vez son más amigables y accesibles. Y mucho más que van a serlo en los próximos 2-3 años. Con algunas cautelas lógicamente, esto no hay quien lo pare. Va a ir a más, a mucho más también cuando el mundo esté afortunadamente libre de covid 19.  

Intuyo que hay un valor que se va a abrir paso firme en el mundo empresarial: se llama confianza. Es un efecto colateral positivo de la dichosa pandemia. Sí, confianza, más confianza en los equipos, en la gente, en los profesionales que trabajan en las empresas. El teletrabajo es una oportunidad de confiar más en las personas y otorgarles mayor grado de autonomía y responsabilidad. La mayoría de la gente, la gran mayoría, responde bien a la confianza que se les otorga. Cualquier profesional quiere y desea y además le motiva que se confíe en él o ella. Así somos en cualquier latitud.

Y no es tan complicado confiar en la gente en el entorno empresarial. Se trata de establecer unos objetivos personales concretos en un ámbito temporal también concreto y después medir y valorar los resultados conseguidos. No se trata solo del tiempo dedicado a conseguir unos objetivos, sino del logro o no de esos objetivos previamente definidos. Y para eso no siempre es necesario, ni mucho menos, estar presentes en la oficina o en el lugar habitual de trabajo.

Los directivos y ejecutivos que depositen más confianza en sus equipos y les faciliten compartir trabajo presencial y teletrabajo cuando es posible, comprobarán muy pronto que su vida profesional, la de esos directivos y ejecutivos, es más cómoda y productiva. Y sus resultados mejores. Eso reforzará su conducta de dar más confianza a sus equipos.

En la época de las tecnologías más avanzadas, las nuevas generaciones de profesionales quieren más autonomía, más espacio para actuar, más libertad y flexibilidad de tiempos, menos control permanente, y menos tener a su jefe o jefa siempre a unos metros de distancia. Y eso es compatible sin duda alguna con la consecución de buenos resultados, se dedique a lo que se dedique la empresa y sea cual sea su nacionalidad o su tamaño.

 En fin, en mi experiencia la confianza en la gente paga buenos dividendos y es, además, un reconocimiento a los buenos profesionales. Cuando se da confianza a la gente y se les dice expresamente, y perciben que es confianza genuina, no fingida, esa gente en general da mucho más y aporta más valor. Siempre. Es una regla de oro, casi infalible.

Por lo tanto, en mi opinión, el teletrabajo va a traer muchos beneficios para empresas y profesionales, entre ellos la generación de más confianza en la gente que es clave para conseguir alcanzar y superar los objetivos, por ambiciosos que sean. Y el llamado teletrabajo será tan habitual y extendido por todos los continentes que dejará de llamarse así y se diluirá para llamarse simplemente trabajo.