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Irene Campo

14/07/2020 Blog

Irene Campo

Irene Campo
Irene Campo
Alumna MBA en la Industria Farmacéutica y Biotecnológica

Para mí finalizar la carrera de Biotecnología no fue un periodo fácil, ya que había perdido la motivación debido a que no tenía una orientación clara para mi vida y mi carrera profesional. Pero una cosa tenía clara, estaba cansada de clases magistrales y horas y horas de teoría en las que nunca se valoraban habilidades más allá de poder memorizar correctamente.

Me considero una persona con inquietudes, y no poder descubrir nuevas ni canalizar todos mis energías para crecer profesionalmente me resultaba tremendamente frustrante. Desde luego no quería seguir la inercia de salir de la universidad y cursar cualquier máster que “no me disgustase” porque no tuviese claro lo que hacer con mi vida, y así, ganar un año más para pensar. Habían pasado seis meses desde que había terinado la universidad, cuando un día mi compañera de piso descubrió los másteres de Talento Farmacéutico. Qué alegría me llevé cuando descubrí que contaban con una metodología diferente a la de los másteres tradicionales y pude recuperar así la emoción sabiendo que iba a poder hacer uso de mis ganas, esfuerzo y poner a prueba mis habilidades durante las prácticas. Además la perspectiva de aprender de la mano de grandes líderes me resultaba muy inspiradora, ya que considero que la experiencia de otros es una de las maneras más enriquecedoras de formarse.

Por tanto no puedo negar que haber esperado hasta encontrar algo que redescubrirse mi vocación fue un gran acierto. El MBA en la Industria Farmacéutica y Biotecnológica me ha aportado una visión muy amplia y completa de un sector que antes era totalmente desconocido para mí, y el que me atrae enormemente por su innovación, dinamismo y un trabajo que redunda en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. Las prácticas me permitieron ser parte de un equipo, colaborar, aprender de mis superiores y tener responsabilidad real e independencia en proyectos importantes. Así como aprender de mis errores y poder aplicar a la vez todos los conceptos teóricos que aprendíamos durante el Máster. Es el trabajo del día a día, combinado con los conocimientos teóricos, lo que te ayuda a sentar unos pilares firmes para tu formación y carrera profesional.

Además las aulas de talento farmacéutico han supuesto una gran oportunidad en mi vida ya que he podido conocer a muchas mentes curiosas como la mía y me llevo grandes compañeros. Y por supuesto, no podría terminar sin agradecer un descubrimiento  que ha hecho que este máster merezca la pena mil y una veces: haber conocido a mi gran compañera de aventuras Inés Martínez. Con toda seguridad, puedo afirmar que haber hecho el MBA de Talento Farmacéutico ha sido una excelente decisión en mi vida. Y por supuesto no me quiero olvidar de Miguel Ángel Anguita, Miguel Vela, Fernando Abadía y Lorena Moraleda quienes nos han apoyado y nos han ayudado a darle el empujón inicial a lo que comenzó como una idea peregrina de dos alumnas, y que ahora me permite conocer a gente interesantísima y me da mis mayores alegrías. ¡Muchas gracias y por muchas más!