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Toxicidad cardiovascular de los Inhibidores de los puntos de control inmunitarios. Carmen de Aguinaga Casals

Carmen de Aguinaga Casals

Máster en el área Medico-Científica de la industria Farmacéutica y Biotecnológica.

 

Los inhibidores de los puntos de control inmunitario (ICIs) están teniendo un gran impacto en el tratamiento del cáncer. Pero al potenciar el sistema inmune vienen acompañados de efectos adversos muy variados que se deben afrontar de manera multidisciplinar. Este post se centra en aquellas reacciones adversas del sistema cardiovascular.

 

El mecanismo de acción de los ICIs consiste en potenciar la respuesta inmune de manera que así el sistema inmune se utiliza como una herramienta frente al tumor. Este mecanismo tiene sus complicaciones ya que en muchas ocasiones no solo se reconocen los antígenos tumorales si no que a su vez reconoce tejidos sanos atacándolos. Lo que se traduce en las reacciones adversas relacionadas con el sistema inmune (irAEs).

Los irAEs se pueden dar en cualquier parte de nuestro organismo, aparecen con gran variedad de presentaciones y se clasifican según la gravedad. De 1 a 4 siendo el 4 el más grave. En el caso de los efectos cardiovasculares al tratarse de un órgano vital los eventos que aparecen suelen ser de grado 3/4. Por lo que, aunque se trate de un efecto adverso raro es necesario establecer un plan de acción ante estos eventos ya que pueden tener consecuencias fatales para el paciente.

Desde el 2016 la incidencia de irAEs cardiovasculares se ha visto aumentada; este aumento puede ser ocasionado por una mayor concienciación ante las reacciones adversas de los ensayos que hace que queden registrados eventos que antes pasaban desapercibidos y además también existen más combinaciones de ICIs y como consecuencia en número de pacientes tratados sea mayor respecto a otros años.

Este aumento alarmó a los especialistas que comenzaron a trabajar en un plan de acción que facilite el manejo de los efectos adversos cardiovasculares. Como piedra angular encontramos el apoyo en un equipo multidisciplinar, en este caso se trataría de un oncólogo y un cardiólogo. Entre los cuales se tomarían las decisiones respecto al manejo y tratamiento de estos eventos.

El tratamiento se lleva a cabo mediante tres estrategias complementarias:

-       Retirada del tratamiento con ICIs: decisión que se debe tomar entre el oncólogo y el cardiólogo valorando los beneficios que obtiene el paciente de la terapia con estos inhibidores. Y teniendo en cuenta que la vida media de los ICIs es larga.

-       Tratamiento cardiovascular convencional: para controlar la reacción adversa, proponen los tratamientos que se utilizarían en el caso de que se tratase de un paciente sano, sin cáncer.

-       Inmunosupresión: cuya intensidad dependerá de la gravedad del irAEs. Se llevará a cabo con corticoides seguidos de un descenso de la dosis gradual (tapering) para evitar la reaparición del irAEs. Además, se acompañarán de una profilaxis con antibióticos.

Los autores proponen esta estrategia y añaden que es necesario continuar investigando para poder clarificar muchas cuestiones que aún permanecen sin respuesta. Como la verdadera incidencia de estos irAEs cardiovasculares, ¿Cuándo es posible reinstaurar el tratamiento con un ICIs?, ¿Cuáles son las complicaciones a las que nos enfrentaremos a largo plazo? etc.

References: Lyon A.R. et al. Immune Checkpoint inhibitors and cardiovascular toxicity. The Lancet Oncology. 2018.

www.linkedin.com/in/carmen-de-aguinaga-41984b150

 

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