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Optimizar el actual modelo de financiación

ANA LOPEZ

 

Marta Lama López

Executive MBA

La Constitución Española establece, en su artículo 43, el derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria de todos los ciudadanos de forma universal y gratuita. 

El SNS español está reconocido como uno de los mejores del mundo, de ahí que tengamos la esperanza de vida más alta de Europa. 

Sin embargo, este aumento de la esperanza de vida, el envejecimiento de la población, y la cronificación de muchas enfermedades están poniendo en peligro la eficiencia del sistema. Considero que antes de pensar en aumentar la financiación, deberíamos optimizar el actual.

Ésta es mi propuesta:

  • Pacto por la sanidad. A nivel político, es necesario un plan de acción más a largo plazo que permita la continuidad de los proyectos más allá del rédito electoral. Podría hacerse un pacto por la sanidad desvinculado del ciclo político. 
  • Personal sanitario. La atención primaria es una pieza clave en el sistema. Reforzar el personal sanitario y la tecnología en los CS es fundamental para hacer una mejor labor de prevención y seguimiento del paciente. Esto provocará una descongestión de las urgencias y un cribado de las visitas al hospital, lo que supondrá un importante ahorro.
  • Investigación. El SNS debe dejar de ser una salida unidireccional de dinero, sino que también sea un sistema a través del cual se genere riqueza a través de la investigación. Actualmente, las industria farmacéutica y la tecnológica son punteras en innovación. Acuerdos de investigación con estos sectores traerían puestos de trabajo cualificados, evitando así la fuga de cerebros y creando riqueza.
  • Digitalización. Historia clínica única y digital. Es fundamental centralizar a través de una única plataforma tecnológica la información del paciente para evitar gastos innecesarios e incompatibilidades. Gracias a esto, se dispondrá de una base de datos única procesable con la que poder trabajar en prevención. Ya es una realidad que con el Big Data y la inteligencia artificial se puede hacer medicina predictiva. Usémoslo para anticiparnos y evitar gastos asistenciales.
  • Sistemas descentralizados. A pesar de que nuestro SNS debería ser equivalente para todos los habitantes de este país, son evidentes las desigualdades entre CCAA. Estas diferencias de gasto también se trasladan a los recursos disponibles, con importantes diferencias de equipamiento y recursos humanos, que llega a hacer que la carga asistencial de los profesionales en unas zonas y otras de España alcancen diferencias muy notables. Si queremos un sistema equivalente, hay que establecer un estándar de recursos por comunidad.
  • Prevención. Uno de los retos a abordar es que el SNS fue diseñado para la patología aguda y no la crónica. Las urgencias hospitalarias se han convertido en el campo de refugiados del fracaso de la evolución del sistema, lo cual nos hace inyectar más recursos en el hospital en detrimento de los primarios. El sistema debe ser enfocado a la PREVENCIÓN y al seguimiento de las patologías crónicas. El cáncer es uno de los mayores gastos a los que el sistema tiene que hacer frente.

Desde hace unos años, se está haciendo prevención en algunos tipos de cáncer, pero no es suficiente. Es importante crear campañas de prevención, y aquí pueden colaborar las asociaciones de pacientes y la industria farmacéutica.

  • Responsabilidad social. Hoy en día el paciente tiene mayor acceso a la información, es más activo y desea implicarse en la toma de decisiones. Es necesario mentalizar a la población sobre la capacidad limitada del SNS y la responsabilidad en la utilización de los recursos desde el colegio.
  • Farmacia. Las agencias regulatorias han aumentado las exigencias para la aprobación de medicamentos. Se ha pasado de valorar la eficacia y seguridad de los fármacos nuevos a valorar su coste-efectividad. La población tiene derecho a los mejores tratamientos, de modo que la Administración y la industria farmacéutica deben buscar puntos de encuentro para financiarlos. Hacer seguimiento de las terapias más caras para asegurar la eficiencia de las mismas y establecer unos nuevos objetivos en salud que motiven al profesional y beneficien al paciente, eliminado los actuales, puramente economicistas.

El sector farmacéutico debe evolucionar de proveedor a socio del SNS. Deberán trabajar en equipo para conseguir los puntos anteriores y que España sea un país puntero en innovación sanitaria.

 

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