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Es el momento de los valientes. Esther López Rodríguez

ESTHER

 

ESTHER LÓPEZ RODRÍGUEZ

ALUMNA EXECUTIVE MBA

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.” (Víctor Hugo)

En la industria farmacéutica es el momento de los valientes. Ahora, es la oportunidad para las compañías farmacéuticas de superar el cambio y asegurar su futuro. Este cambio, viene dado por la crisis económica sufrida en estos últimos años y como consecuencia de los siguientes factores:

Menor potencial de venta de los productos, por reducción de precios de referencia. La expiración de patentes, el aumento del gasto farmacéutico, el desarrollo de genéricos, la desaparición de los “blockbusters”, la regularización más exigente y descentralizada y, sobre todo, la dificultad en el acceso de los pacientes, así como la baja capacidad de financiación por parte de los sistemas sanitarios.

Es por ello que la industria deberá asumir los siguientes retos, principalmente económicos:

Seguir investigando es primordial. Ahora habrá que invertir en una I+D más focalizada y a la vez más costosa y exigente, ya que el futuro está en la biomedicina (oncología, inmunología…) Esta actividad conlleva un alto riesgo de inversión económica para las compañías farmacéuticas.

Hay que tener presente el reto de hacer sostenible el Sistema Sanitario de Salud. Es el cliente principal y el regulador pero presenta pocos recursos públicos para financiar los biofármacos, ya que éstos tienen un precio elevado. Esto, unido a que la población está cada vez más envejecida, hará que los sistemas de salud sean menos sostenibles. Conseguir el acceso de las innovaciones a todos los pacientes, haciendo sostenible el sistema sanitario, se convierte en un reto difícil para la industria. Si le sumamos las múltiples exigencias de las normativas, el reto se convierte en el principal.

Ante esto, la Industria se adapta y busca oportunidades como:

Establecer acuerdos entre las compañías para encontrar nuevos modelos de investigación en la industria biomédica, así se podrán lanzar nuevas moléculas, para prevenir e incluso curar enfermedades emergentes, con un gasto más bajo.

Haciendo una evaluación anticipada de los lanzamientos se podrá averiguar su impacto en el mercado y saber si será o no sostenible para el sistema sanitario.

Son los Pharmerging y el sector sanitario privado vías alternativas de oportunidad de crecimiento a tener en cuenta en el futuro.

Importante es el paciente y las organizaciones de pacientes. Un colectivo cada vez más informado que abrirá el camino para conseguir un acceso de los nuevos fármacos y disminuir las barreras administrativas. La sociedad demanda transparencia e integridad a la industria, consiguiendo esto, el paciente estará más comprometido con la misma. Así pues, aquellas compañías capaces de comprometerse en nuevas medidas de precio y financiación, mejorando los resultados en salud y disminuyendo los costes, se abrirán un hueco en el gran mercado.

Y no olvidemos, el Big Data y la era de la digitalización que ofrece grandes oportunidades a la Industria en cuanto a predicciones en la investigación, en los ensayos clínicos, mejorar el acceso, aumentar el conocimiento del cliente-target, formación de profesionales, etc.

La propuesta para la industria es tener visión global, anticiparse a los cambios, que lleva consigo el replanteo de los objetivos y estrategias de la siguiente manera:

Disminuyendo las áreas terapéuticas de investigación. Centrándose en la especialización y analizando el potencial de los productos y sus costes de fabricación. Puede que sea necesario externalizar y evitar la fabricación propia. Y también evaluar el beneficio de los productos y dejar sólo aquellos que vayan a ser rentables para la empresa.

En la comercialización, la propuesta será la reorganización de la estructura comercial orientada al foco terapéutico. Para ello, es necesario invertir en formación y en el uso de las nuevas tecnologías. Apostar por el talento, en definitiva.

La colaboración de las administraciones, laboratorios, hospitales y universidades se hace cada vez más necesaria, así como, garantizar la propiedad industrial, hará que económicamente la innovación sea factible.

Y desde luego, todo lo descrito tiene que tener un fin, el de los resultados. Para las compañías hablamos de beneficios y capacidad de financiación para nuevas innovaciones. Para el Sistema Sanitario de Salud el acceso de las mismas con el menor gasto sanitario posible.

Con todos estos retos y oportunidades que se les presentan a las compañías farmacéuticas pueden ya iniciar “el futuro de los valientes”.

 

 

 

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